Una historia familiar
Durante más de 800 años, la finca Bois-Brinçon ha estado íntimamente ligada a la historia de los viñedos de Anjou.
Propiedad de varias familias a lo largo de los siglos, fue adquirida en 1891 por la familia Cailleau, que desde entonces ha perpetuado su pasión por la elaboración del vino. Hoy, Géraldine y Xavier Cailleau les dan la bienvenida a este lugar impregnado de historia, donde la tradición, la naturaleza y la convivencia se unen.
Las primeras casas rurales abrieron sus puertas en 1987, gracias a la iniciativa de Marie-Paule y Jean, con el objetivo de compartir el apacible estilo de vida de Anjou en el corazón del viñedo familiar.
Un viñedo histórico
La historia vitivinícola de Bois-Brinçon se remonta a 1219, cuando se plantaron viñas en la zona por iniciativa del Cabildo de San Juan Bautista de Angers. A lo largo de los siglos, la finca se ha convertido en uno de los viñedos más emblemáticos de Anjou, testimonio de una tradición transmitida de generación en generación.
Una familia comprometida
En 1991, Xavier se hizo cargo de la finca familiar, a la que se unió su esposa, Géraldine. Juntos, desarrollaron el viñedo, convirtiéndolo a la agricultura ecológica en 2006 y posteriormente a la agricultura biodinámica en 2009, respetando el terruño.
Desde 2024, Léandre y Matisse se han incorporado al negocio familiar y aportan su energía de forma brillante a las operaciones diarias.
Comprometidos con la preservación del medio ambiente, también implementan diversas iniciativas para promover la biodiversidad y respetar el terruño.
Una estancia en el corazón de los viñedos
Alojarse en Les Demeures de Bois-Brinçon significa vivir al ritmo de la finca. Rodeadas de viñedos, las cabañas invitan a descubrir un patrimonio vivo, conocer a los viticultores y compartir su pasión durante una visita o una cata de los vinos producidos en la propiedad.